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Sienna Miller, Nicole Kidman, Cameron Díaz o Jennifer Aniston – entre muchas otras actrices de Hollywood- son para cientos de mujeres referentes de moda. Las revistas continuamente aconsejan cómo conseguir el estilo de una o de otra, cómo imitar sus cortes de pelo, la forma en que se visten o maquillan. Y hay quienes no escatiman tiempo ni dinero en conseguir el look de su estrella favorita. Pero aunque es innegable que muchas actrices actuales marcan tendencia mucho tienen para envidiarle  a las que alguna vez fueron los verdaderos iconos de moda de Hollywood: las divas de 1930.

Nunca como en los años treinta la gran pantalla tuvo tanta influencia sobre el mundo de la moda. El cine hizo de actrices como Jean Harlow, Marlene Dietrich, Greta Garbo o Rita Hayworth verdaderos iconos de estilo, divas con una belleza inigualable que todas las mujeres intentaban imitar. Más que en cualquier otra época la gran fábrica de estrellas californiana era quien marcaba tendencias. Y no solo imponía una forma de vestir: cómo peinarse, cómo maquillarse, qué accesorios usar y cómo lucir físicamente completaban el look que se difundía desde Hollywood.

Las reglas eran muy precisas: La mujer debía ser delgada, femenina y con un aspecto muy natural (aunque los diseñadores, peluqueros y maquilladores pasaban horas convirtiendo a las actrices en verdaderas Helenas de Troya); el cabello debía llevarse con ondas y de color rubio platinado; la piel debía lucir radiante, las cejas bien definidas con lápiz y para las pestañas, si era necesario, se usaban postizas. De pies a cabeza las estrellas emanaban glamour, sofisticación y mucha sensualidad.

Un párrafo aparte merece la vestimenta ya que una nueva prenda hizo historia en la década de los 30: El vestido blanco. Su creadora fue Coco Chanel quien en 1931 diseñó una serie de vestidos blancos de noche que no tardaron en llamar la atención de Hollywood y llegar a la pantalla grande. Tampoco pasó mucho tiempo en que el público masivo femenino corriera a las tiendas a hacerse de esa nuevo atuendo de moda. En 1932 los almacenes Macy’s de Nueva York vendieron en pocos días 500.000 vestidos blancos de los que vistió la actriz Joan Crawford en la película Letty Lynton de ese mismo año. Y con igual rapidez las mujeres se dirigieron a comprar los cosméticos Max Factor para imitar a la perfección a sus estrellas favoritas.

El vestido blanco, que se convirtió en la prenda por excelencia del cine de los 30, era largo y resaltaba al máximo la figura de cada artista. El secreto: la tela se cortaba al bies (en diagonal), técnica que destacaba las curvas femeninas -pechos, cintura, caderas- y generaba la sensación de que el vestido envolvía a la perfección la silueta. Además, como no llevaba cierres, la mayoría tenía grandes escotes en la espalda para que fuese posible ponérselos. La tela del momento era el satén de color blanco, perla o champán y no por casualidad sino porque ese material y en esos tonos permitía que las luces se reflejaran en el vestido dando la sensación de que las estrellas brillaban en cada aparición.

Así lucían las divas del séptimo arte…

Joan Crawford

Joan Crawford

Jean Harlow

Jean Harlow

Rita Hayworth

Rita Hayworth

Veronica Lake

Veronica Lake

Lograr este look no era una tarea sencilla. Los estudios cinematográficos como Metro Golden Mayer, Paramount Pictures o Warner Brothers tenían sus propios diseñadores, peluqueros y maquilladores que hacían realidad la imagen inigualablemente bella, sensual y elegante de las divas del cine. Su trabajo era realzar al máximo las cualidades físicas de las actrices del momento y lo lograban. Estos expertos consiguieron como verdaderos artistas recrear un estilo que hacía brillar como nunca a las actrices del séptimo arte. Las estrellas iluminaban la pantalla con su belleza perfecta, perfección que las separaba del resto de los mortales y las convertía en iconos de admiración. El estilo Hollywood consiguió inmortalizar a un grupo de actrices que serán recordadas por siempre como las verdaderas divas de la gran pantalla.

Un tejido legendario inunda hoy las calles europeas: el denim. Vestidos, bermudas, camperas, chalecos… hoy el denim está por todas partes y se ha convertido en la nueva estrella de la temporada. La primera prenda fabricada en este material y, sin dudas, la única que no ha perdido vigencia a lo largo de los años es el jean. Los vaqueros fueron utilizados por primera vez en California en la época de los buscadores de oro (1853).

El primer visionario que tuvo la idea de fabricar estos pantalones fue el alemán Levi Strauss y para ello se valió de la tela que se empleaba para construir tiendas de campaña -el denim-. Como este era un tejido muy resistente pronto los blue jeans se convirtieron en la prenda que vestían los cowboys, los granjeros y los obreros para trabajar convirtiendo al vaquero en el pantalón por exelencia de la clase trabajadora.

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De allí en más ha logrado atravesar épocas, clases sociales y edades tornándose hoy en vestimenta que no falta en ningún guardarropas. Si en los años 50 el jean fue el símbolo de una juventud rebelde que se oponía a los valores morales y económicos de sus padres, hoy a pasado a ser una prenda que visten adolescentes y adultos, ricos y pobres, estrellas de cine y gente común, haciendo del famosísimo blue jean un clásico de todos los tiempos.

Pero, aunque el denim llegó a la fama de la mano de los jeans otra variada gama de prendas se han elaborado y elaboran en base a este material. Por muchos años dejada en el olvido como tela para fabricar un sinnúmero de vestimentas, hoy el denim se ha convertido en el nuevo tejido de moda. Se vio en las pasarelas de las últimas semanas de la moda de este 2009, en los desfiles de Givenchy y Alexander Wang por ejemplo, y se ve día a día en las calles y en las tiendas.

Dependiendo de la prenda de la que se trate se utiliza el denim original -un algodón rígido- o un denim más flexible que sirve incluso para fabricar bikinis. Las tonalidades también varían desde un celeste claro a un azul oscuro, sin mencionar la variada gama de colores con la que hoy se fabrican los jeans que van desde los clásicos blanco y negro hasta el amarillo, el rojo o el verde por nombrar solo algunos. Y ni que decir de los distintos modelos de las prendas: faldas por la rodilla o bien cortitas, vestidos con o sin mangas, pantalones acampanados o estrechos, así como una variedad de bermudas, chalecos, camperas, camisas, blusas, que las hay para todos los gustos.

La vuelta del denim como tejido para fabricar no solo vaqueros es un revival más que interesante sobre todo porque se trata de una tela muy cómoda, que puede usarse durante el día y para salir por la noche y que queda bien con zapatillas deportivas y adquiere un toque de sofisticación si se lo viste con un buen par de tacones. Además, es un material fácil de combinar, queda bien con muchas otras telas de distintas texturas y colores así como con estampados. Confortables y versátiles, las prendas de denim nunca fallan así que esperemos que hayan vuelto para quedarse.

Lo que se usa en esta temporada:

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Temporada a temporada no solo la ropa adquiere protagonismo: un sinnúmero de accesorios -bolsos, collares, pañuelos, pendientes, guantes, sombreros- desfilan por las pasarelas y por las calles convirtiéndose en el blanco de las miradas de todas las fashionistas. Y es que los accesorios no son un complemento menor ¿qué sería un punk sin su cinturón de tachas, una estrella de Hollywood sin el último bolso de Fendi o de Chanel, un cantante de rock sin el último modelo de Converse o un productor de hip hop sin sus cadenas de oro? Los accesorios son como la frutilla de la torta: agregan ese último toque de sabor y color y bien usados nunca fallan.

Pero, aunque todos los accesorios agregan algo al estilo personal de cada quien, hay uno que más que cualquier otro ha logrado llegar a lo más profundo del corazón femenino convirtiéndose en el complemento más preciado y en uno de los caprichos más caros: el zapato de tacón. Ya en los años treinta Marilyn Monroe agradecía su existencia gritando al mundo “no sé quién inventó los zapatos de tacón, pero nosotras le debemos mucho” y hoy es Carrie Bradshaw, la protagonista de Sex and the City, quien nos demuestra que no hay nada mejor que invertir nuestros ahorros en un par de zapatos de taco alto y de dseñador.

Los responsables de hacer de los zapatos de tacón una obsesión son los conocidos Jimmy Choo, Manolo Blahnik, Salvatore Ferragamo y Christian Louboutin, nombres que, junto con tantos otros, han explotado al máximo su creatividad para crear los zapatos más originales y sofisticados; y más altos también haciendo que el caminar se convierta en un paseo por las alturas lleno de estilo y glamour.

Que usar tacones tiene sus ventajas, no hay dudas: estilizan la figura, alargan las piernas y, en consecuencia, hacen que cualquiera sea la prenda que vistamos, desde un jean hasta un vestido de noche, ésta luzca mejor. Sobre un par de tacones todos los atuendos parecen más sofisticados. Es como si esos diez centímetros que separan a las mujeres de su estatura real les confiriésen un poder especial que hace que caminen con más seguridad y pisen con más estilo las calles por donde caminan. Además, no hay accesorio que extreme tanto la femineidad ¿acaso un hombre se atrevería a subirse a un par de tacones altos como rascacielos y a caminar con ellos como si estuviese usando el último y más cómodo modelo de zapato deportivo?

Pero, como la moneda que tiene dos caras, usar zapatos de tacón también, sobre todo cuando estos parecen ser cada vez más altos como lo vemos en cada nueva colección de temporada. Aunque algunas hayan conseguido con éxito dominar el arte de caminar con tacones, la verdad es que calzarse un par de zapatos de hasta 14 centímetros de alto e intentar llevar adelante la rutina diaria con ellos no es tarea sencilla. Ni siquiera lo es soportarlos una única noche. Que es cuestión de práctica es verdad, pero también es verdad que hay tacones imposibles de domar. Así lo muestran los cientos de vídeos que podemos ver en yotube de modelos que vuelan por las pasarelas mientras intentan desfilar unos hermosos diseños sin morir el intento. Incluso quienes viven del caminar sobre zapatos de tacón a veces no logran, así que eso lo dice todo.

La pregunta entonces es la siguiente: ¿si hay tacones tan díficiles de caminar y tan incómodos de llevar por qué los diseñadores siguen fabricándolos tan altos? La respuesta tal vez sería, porque hay muchas mujeres que igual los compran. Y sí, eso es verdad, pero ¿no sería mejor que estuviesen de moda zapatos que no fueran un peligro de usar? No se trata de eliminar los tacones, que tantos beneficios hacen a las mujeres, sino de hacerlos de una altura que no implique un riesgo caminar con ellos. Por lo pronto, yo seguiré usando mis zapatos de 5 centímetros que, aunque me hagan menos sofisticada y elegante, me permiten andar por la calle sin miedo a caerme en la siguiente esquina (cosa que también sería muy poco glamourosa). Pero, para las que aún están en duda van unas fotos que capaz las ayuden a decidirse.

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Prêt-à-porter y alta costura son expresiones de uso corriente en el mundo de la moda. Los que están familiarizados con ellas saben perfectamente de qué va cada una y distinguen sin problemas un tipo de colección de otra. Pero, para los que recién se acercan al universo de las telas y los diseñadores aquí va una información que sí o sí hay que saber:

La alta costura refiere a un modo de creación a medida en el que las prendas se cosen a mano al más alto nivel, utilizando las telas de mayor calidad, cuidando al máximo el proceso de confección y prestando atención a cada mínimo detalle. Los trajes de alta costura constituyen un trabajo artesanal que puede llevar más de 500 horas ya que se arman y cosen sobre el cuerpo de quien lo va a vestir. En la alta costuras no existen los clásicos talles S, M, L, sino que cada prenda se elabora en base a las medidas únicas de cada persona. Es por esto que la alta costura es un lujo no apto para todos los bolsillos. Si un bolso de pitón cuesta 3.570 euros imagínese lo que puede llegar a salir un traje de haute couture… Pero es precisamente ese el propósito de los diseñadores de alta costura: que un grupo selecto, muy selecto, sea el único capaz de usar alguna de sus prendas. La haute couture es cosa de élites, símbolo de distinción y prestigio.

Y es que si miramos un poco para atrás en la historia, veremos que la alta costura no surgió en las calles sino en las cortes francesas a mediados del siglo XIX, haciendo de ésta una moda típicamente burguesa y típicamente francesa. Así, París se convirtió en el centro mundial de la alta costura gracias al apoyo que recibió del Estado francés y aún hasta nuestro días la capital francesa es quien monopoliza la confección de prendas de haute couture. Basta ver la lista de diseñadores de alta costura que se presentaron en las pasadas semanas de la moda del 2009 para dar cuenta de ello: 1 libanés (Elie Saab), 1 español (Josep Font), 2 italianos (Armani y Valentino) y 7 franceses (Dior, Chanel, Jean Paul Gaultier, Alexis Mabille, Anne Valeri Hash, Givenchy y Christian Lacroix).

Alta costura de ayer y de hoy…

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Pero, luego de un siglo de esplendor la alta costura comenzó a atravesar una crisis de la que no logró recuperarse jamás. La aparición de una clase media capaz de consumir prendas de moda, los avances tecnológicos y los cambios en la forma de vida a mediados del siglo XX propiciaron el surgimiento de un nuevo modelo de confección: el prêt-à-porter. Prêt-à-porter es una expresión francesa que en español significa “listo para llevar” y refiere a un sistema de fabricación en serie. Ya no se trata de la creación única de la alta costura sino de prendas confeccionadas en cantidades, que se venden en tiendas a precios accesibles para todo público pero que igual mantienen un valor estético.De esta manera, el prêt-à-porter influyó en la democratización de la moda haciendo posible que todos pudieran vestir una prenda de diseñador.

La moda dejó de ser un fenómeno exclusivo de las élites para convertirse en un fenómeno universal. Asimismo, los estilos de vestir se universalizaron, estuviésemos en Francia, Estados Unidos o Italia por las calles se podía ver gente vistiendo lo mismo: la moda se había masificado. Nuevos diseñadores surgieron entonces en escena, pero también los antiguos modistos de alta costura se embarcaron en la ola del prêt-à-porter. Dado que la alta costura ya no era el mejor negocio, los grandes diseñadores de haute couture se vieron obligados a incursionar en el prêt-à-porter como único recurso para evitar la ruina de sus firmas. Así, la confección en serie se convirtió en el sustento de las casas de diseño que, además de confeccionar prendas, diversificaron su producción a una gama muy variada de accesorios, productos de belleza y perfumes.

Así, los famosos diseñadores mantuvieron sus casas de alta costura pero abrieron a la par tiendas donde vendían sus colecciones prêt-à-porter. Junto con estas casas de ropa, los grandes almacenes y las boutiques se convirtieron en los lugares donde toda mujer podía conseguir ropa de moda, y también todo hombre porque despacito los diseñadores comenzaron a interesarse en el sexo masculino. Poco a poco comenzaron a emerger locales que copiaban las colecciones que se veían en las pasarelas y las vendían a precios muy económicos. Hoy en día tiendas como Zara, Stradivarius o H&M son la máxima expresión de ello.

Prêt-à-porter…

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Igualmente, esto no significó la muerte de la alta costura. Esta se mantuvo y aún se mantiene como el único ámbito que tienen las grandes firmas para innovar en sus creaciones, presentado cada vez prendas más originales y de una confección cada vez más exquisita. Además, al igual que en sus comienzos la alta costura sigue reservada para un público selecto, manteniendo su carácter elitista. Hoy, además de las pasarelas, las entregas de premios como los Oscar son de los pocos escenarios donde se pueden apreciar estas creaciones.

Y es que, si bien la haute couture representa el refinamiento y la exquisitez y perfección de la confección -realmente las prendas de alta costura son obras de arte- hay pocas oportunidades en las que uno podría vestir ese tipo de prendas. Tal vez por ello su popularidad haya disminuido tanto. En un mundo donde reina la cultura joven y se promociona incluso el desaliño, no hay lugar donde usar trajes tan sofisticados. Esto convierte a  la alta costura únicamente en un ámbito de creación artística donde los diseñadores pueden dejar volar su imaginación, sabiendo que posiblemente alguno sus diseños no vean la luz más que en las pasarelas o en alguna exposición.

Más allá de eso,  la alta costura es el segmento de la moda que crea las prendas más hermosas, esos trajes “soñados” con los que una de seguro se sentiría como una princesa si tuviese oportunidad de usarlos. Y es que son prendas que encajan en cada cuerpo a la perfección, como guantes, que realmente consiguen moldear la figura resaltando los mejores atributos de cada cuerpo femenino. Además, se trata de creaciones de un detalle y calidad de terminación incomparables fruto de horas y horas de trabajo a mano. Para la alta costura nada es imposible, como un artista el diseñador trabaja la tela para crear obras de arte y lo que consigue son creaciones inigualables.

Día a día, el calor se siente cada vez más en el hemisferio norte del globo. Atrás quedaron las botas para la lluvia, los sacos de lana y las bufandas:  Se aproxima la primavera. Y con ella nuevas tendencias comienzan a imponerse, una de las más destacadas para esta temporada que se acerca: el minivestido ajustado al cuerpo. Así que a prepararse porque al igual que la temperatura los largos están cada vez más arriba y las nuevas protagonistas de la estación que se viene son las piernas.

Para las que se animen, abajo algunas imágenes, pero antes… un poquito de historia, no vaya uno a creer que por estar ahora en boga estos minivestidos no tienen pasado. Bien es sabido que la moda es un proceso cíclico que se nutre de la reinvención de antiguos estilos o modelos y estos pequeños vestidos no escapan a ello ya que datan de la década de los 80. Si bien la minifalda entró en escena en los 60, los primeros vestidos por encima de la rodilla, creados primero por el modisto francés André Courrèges y luego por la costurera inglesa Mary Quant, eran holgados como túnicas. Hubo que esperar hasta 1985 para ver los primeros minivestidos elásticos y ajustados al cuerpo.

Fue el diseñador tunecino Azzedine Alaia el responsable de inventar el famoso vestido de látex tan popular en la década de los 80 que se señía a la figura femenina y  marcaba todas sus formas. Luego, esta prenda fue más conocida como Robes à bandes nombre adjudicado por el diseñador Hervé Léger quien hoy trabaja para Max Azria y ha rescatado del olvido a este pequeñito vestido en su última colección primavera/verano 2009.

Pero, las que no son muy aficionadas del elástico o el látex no se preocupen porque esta nueva temporada los trae también en otros materiales, eso sí… manteniendo la clásica forma tubo señida al cuerpo que los caracterizó desde sus comienzos haciendo de esta tendencia un auténtico revival de los 80.

Tanto da que sea día o noche, hay minivestidos para todas las horas y también para todos los gustos. De colores estridentes o de clásico negro; de seda, algodón o elastizados;  lisos o estampados; románticos, deportivos o super sexies, ya no hay excusas, todas puedan encontrar su vestidito preferido. Eso sí, adiós a la verguenza y las inhibiciones porque son muy ajustaditos y dejan mucha piel a la vista.

Con strass de Balmain

Con strass de Balmain

Para el día de Diesel

Para el día de Diesel

Estampado y con lazo de DKNY

Estampado y con lazo de DKNY

Super sexy de Herve Leger by Max Azria

Super sexy y elastizado de Hervé Léger by Max Azria

De algodón by BCBG

De algodón de BCBG

Metalizado de Versace

Metalizado de Versace

Tricolor de Balmain

Tricolor de Balmain

Muy romántico de Luella

Muy romántico de Luella

Clásico negro y rockero de DKNY

Clásico negro y rockero de DKNY

Sofisticado y elegante de Blumarine

Sofisticado y elegante de Blumarine

Nueva York, Milán, París y Londres son las grandes mecas de la moda. Solo los modistos más reconocidos e influyentes del mundo fashion se ganan el derecho de presentar anualmente sus colecciones en alguna de las “semanas de la moda” que se celebran en estas capitales, a la vista de un público lleno de celebridades y editores de moda. Conseguir ser parte de una de ellas seguramente sea el sueño de todo diseñador amateur o, por lo menos, de cualquiera que aspire a ser el próximo John Galliano o Jean Paul Gaultier.

Por varios años éstas fueron las únicas metrópolis de referencia para los aficionados a la moda, pero, poco a poco, otras ciudades comenzaron a imponerse, nuevos y desconocidos diseñadores empezaron a pisar fuerte y así, lentamente, surgieron “semanas de la moda” por distintos continentes. Ahora, desde la India hasta Australia, Hong Kong y Brasil, entre muchos otros países, tienen sus propias “fashion weeks”.

En Sudamérica, luego de la de San Pablo, seguramente sea la BAFWeek (Buenos Aires Fashion Week) la “semana de la moda” más reconocida del continente. Si bien se celebra desde hace tan solo tres años, ya ha adquirido fama mundial y año a año reúne a los diseñadores y marcas comerciales más reconocidas de la capital rioplatense. Sin ser inmune a la crisis mundial, este año la BAFWeek contó con menos desfiles, pero no por eso perdió su cualidad de ser el evento referente para la moda argentina.

En total fueron 15 los desfiles que tuvieron lugar entre el 25 y 27 de febrero en el Pabellón Amarillo de La Rural de Buenos Aires, entre ellos los de los diseñadores Laurencio Adot, Martín Churba, Cora Groppo y Mariana Dappiano y los de las marcas Rapsodia, Paula Cahen D`anvers, Wanama y Puma, que presentaron sus colecciones para la temporada otoño-invierno 2009. Sin dudas, una oportunidad única para que los diseñadores bonaerenses puedan mostrar sus colecciones temporada tras temporada frente a un público ansioso por conocer qué es lo que se viene. Además, se trata de una posibilidad para dar a conocer al mundo el diseño argentino y así poder demostrar que no solo en Europa y Nueva York se puede hacer buen diseño.

Las “semanas de la moda” son la mejor oportunidad que tienen los diseñadores y, en este caso también las marcas, para mostrar al mundo qué es lo que son capaces de hacer y así poder difundir sus creaciones.  Este año en la semana de la moda de Buenos Aires se vio de todo: estampados florales y escoceses, mucho colorido pero también mucho gris y negro, encajes, chaquetas doradas, botas cortas y largas; una variedad de prendas donde había opciones para todos los gustos. Para conocer mejor qué se vio en la BAFWeek 2009, acá van unas fotos.

Rapsodia

Rapsodia

Semillero UBA

Semillero UBA

Prune

Prune

Como quieres que te quiera

Como quieres que te quiera

Paula Cahen D`Anvers

Paula Cahen D`Anvers

Cora Groppo

Cora Groppo

Laurencio Adot

Laurencio Adot

Puma

Puma

Lacoste

Lacoste

Grupo 134

Grupo 134

Cook

Cook

Mariana Dappiano

Mariana Dappiano

Wanama

Wanama

Vicki Otero

Vicki Otero

Tramando

Tramando

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